Por una cabeza en Desenzano del Garda

«Incluso en Italia me persigue este tango…». Bajo los soportales de Desenzano del Garda, un violinista toca junto a una farola y ha dejado el estuche abierto sobre el suelo. Las piedras, la luz amarilla, la ropa de verano podrían pertenecer a cualquier recuerdo de un viaje, hasta que entra esa melodía y empieza a desordenarme la escena a su manera. Uno ha cambiado de país y resulta que ciertas obsesiones han llegado antes.
Me gusta ese descaro de Por una cabeza, su capacidad para aparecer donde nadie la ha invitado y convertir una calle italiana en una habitación que reconocemos, llena de fantasmas. El violín le quita la voz, pero uno sigue escuchando por dentro las palabras, incluso las que preferiría no recordar. Mientras tanto, el músico continúa bajo el arco, ajeno a la cantidad de equipaje emocional que puede estar removiendo con sus notas.